El mandatario comunicó su decisión mediante un video, en el que aseguró que busca preservar la estabilidad del país, la paz social y las instituciones democráticas. Su salida se produce en medio de protestas de ahorradores y del avance de un proceso de juicio político en el Congreso.

Paraguay atraviesa una profunda crisis política y financiera luego de que el presidente Santiago Peña anunciara su renuncia a la jefatura del Estado, en medio del escándalo generado por la intervención de Ueno Bank, una entidad financiera que quedó bajo control de las autoridades regulatorias tras presentar graves problemas de solvencia.

La decisión fue comunicada por el propio Peña a través de un video difundido en redes sociales, en el que explicó las razones de su determinación y reconoció la difícil situación que enfrenta el país.

" He tomado la decisión de presentar mi renuncia como presidente de la República", manifestó el mandatario, quien aseguró que su determinación responde a la necesidad de proteger la estabilidad nacional, la paz social y las instituciones democráticas.

Durante su mensaje, Peña también ofreció disculpas a los paraguayos si en algún momento sintieron que les había fallado, aunque no reconoció responsabilidad directa en la crisis financiera que desencadenó su salida.

"Nunca fue mi intención traicionar la confianza que depositaron en mí", expresó.

El mandatario sostuvo además que su prioridad es garantizar que los ciudadanos afectados puedan recuperar sus ahorros. En ese sentido, señaló que detrás de cada depósito existen años de trabajo, sacrificio y proyectos familiares que deben ser protegidos.

La crisis de Ueno Bank que puso contra las cuerdas al Gobierno

La renuncia se produce después de que el Banco Central del Paraguay ordenara iniciar el procedimiento de resolución de Ueno Bank, tras detectar graves deficiencias en sus indicadores de solvencia, que quedaron por debajo de la mitad del mínimo exigido por la regulación financiera.

La medida dejó fuera de servicio las aplicaciones, tarjetas y otros canales de atención de la entidad, que contaba con cerca de tres millones de clientes. La situación provocó incertidumbre entre los ahorradores, quienes acudieron a las sucursales para exigir respuestas sobre sus recursos.

El caso adquirió una dimensión política debido a los vínculos empresariales que tuvo Peña con Ueno Holding, grupo relacionado con la entidad financiera. El mandatario fue accionista de esa compañía hasta marzo de 2025, un antecedente que generó cuestionamientos sobre posibles conflictos de intereses y la actuación de las autoridades encargadas de supervisar el banco.

De acuerdo con reportes de medios internacionales, Ueno administraba cerca de 850 millones de dólares en fondos públicos, incluidos recursos vinculados al sistema de seguridad social y a entidades estatales.

Protestas y juicio político aceleraron la crisis

La situación financiera derivó en manifestaciones en Asunción y otras localidades, donde ahorradores, trabajadores y ciudadanos reclamaron la devolución de su dinero y exigieron explicaciones al Gobierno.

La crisis también llegó al Congreso paraguayo. Un grupo de 35 diputados impulsó una acusación para promover un juicio político contra Peña y el vicepresidente Pedro Alliana, con señalamientos relacionados con presuntos conflictos de intereses, manejo de recursos públicos y posibles fallas institucionales en la supervisión de Ueno Bank.

La presión aumentó después de que sectores del propio Partido Colorado, al que pertenece el mandatario, retiraran su respaldo político a Peña. Entre quienes expresaron su apoyo al proceso se encontraba Horacio Cartes, presidente de la Asociación Nacional Republicana y una de las figuras políticas más influyentes del oficialismo.

En medio de este escenario, también se produjo la salida de Carlos Carvallo de la presidencia del Banco Central, luego de que Peña solicitara su renuncia. Carvallo había dirigido anteriormente Ueno Bank, situación que también generó cuestionamientos sobre la independencia de la supervisión financiera.

Por otra parte, las autoridades ordenaron la detención de ocho directivos de la entidad y avanzaron en investigaciones contra responsables y personas vinculadas al banco.

La renuncia de Santiago Peña abre un nuevo capítulo de incertidumbre institucional en Paraguay. Su decisión, anunciada en medio de una de las mayores crisis de su Gobierno, deja en evidencia el impacto político que alcanzó el colapso de Ueno Bank y las preguntas que todavía permanecen sobre el manejo de los recursos de los ahorradores y los fondos públicos.