Una tragedia aérea conmociona a Estados Unidos. Nueve personas murieron luego de que un avión privado Learjet 60 se precipitara sobre una zona residencial de Greenacres, en el condado de Palm Beach, Florida, el domingo 1 de noviembre.

La aeronave cubría la ruta entre Austin, Texas, y North Eleuthera, en Bahamas, cuando comenzó a experimentar dificultades durante el vuelo. De acuerdo con los registros de comunicación con el control de tráfico aéreo, la tripulación reportó acumulación de hielo en las alas y turbulencia moderada mientras volaba a unos 35.000 pies de altura.

Inicialmente, los pilotos indicaron que estaban controlando la situación y solicitaron autorización para ascender hasta los 37.000 pies, buscando mejores condiciones. Sin embargo, menos de 30 segundos después, la situación se tornó crítica.

Las comunicaciones revelan la angustia de los últimos instantes. La tripulación declaró emergencia y reportó que el avión descendía a una velocidad de 10.000 pies por minuto. Posteriormente, advirtió que la velocidad de descenso había aumentado considerablemente y que la aeronave se encontraba en una condición de exceso de velocidad.

Uno de los mensajes más estremecedores quedó registrado en las comunicaciones: “Nos vamos a estrellar contra el suelo”, una advertencia que precedió al impacto.

El avión terminó precipitándose sobre Military Trail, en Greenacres, donde impactó con tal fuerza que provocó una enorme explosión, una bola de fuego y un cráter sobre la vía. Videos difundidos en redes sociales muestran los últimos segundos de la caída y la magnitud de la explosión.

Nueve víctimas y una tragedia familiar

Las nueve personas que viajaban a bordo murieron. Entre las víctimas se encontraba la copiloto Nathalia Gadelha Filgueiras, de apenas 20 años, quien realizó las últimas comunicaciones con los controladores aéreos.

También fallecieron el empresario tecnológico Adam Robinson, su esposa Helen Sharp, sus dos hijos pequeños, Emma, de 4 años, y Charlie, de 2, además de Anita Maria Cetina, quien cuidaba a los menores, y dos amigas de la familia, Rachael Reed y Charmi Fehr.

La muerte de la joven copiloto ha generado especial conmoción. Había obtenido su licencia de piloto a los 17 años, mientras todavía cursaba sus estudios de secundaria.

¿Qué provocó el accidente?

La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB) inició una investigación para determinar las causas de la tragedia. Una de las principales hipótesis de trabajo está relacionada con las condiciones meteorológicas, particularmente la acumulación de hielo, las turbulencias y las tormentas que se presentaban en la trayectoria del avión.

Los investigadores también encontraron indicios de que algunas partes de la aeronave pudieron desprenderse antes de impactar contra el suelo, lo que abre interrogantes sobre una posible falla estructural o la pérdida de control durante el descenso.

Otro elemento clave será determinar si el avión tenía a bordo una grabadora de voz de cabina y si esta pudo sobrevivir al impacto. Los registros de mantenimiento indican que el equipo había sido instalado, pero las autoridades todavía no habían confirmado si permanecía en la aeronave.

La tragedia también afectó a la comunidad cercana al lugar del accidente: alrededor de 600 residentes tuvieron que abandonar temporalmente sus viviendas mientras avanzaban las labores de investigación y recuperación.

Por ahora, las autoridades no han establecido una causa definitiva. La NTSB continúa examinando los restos del Learjet, las condiciones meteorológicas y las comunicaciones de la tripulación para reconstruir qué ocurrió durante los últimos minutos de vuelo.