Por Manuel J. Vélez
Director de Oposición Colombia

Colombia tiene derecho a conocer la verdad. Cuando surgen denuncias que involucran a personas que estuvieron en el círculo más cercano del poder presidencial, el país no puede conformarse con explicaciones a medias, declaraciones cruzadas o enfrentamientos políticos. La ciudadanía merece respuestas, investigaciones transparentes y, si se demuestran responsabilidades, consecuencias judiciales.

Las controversias que rodean a Gustavo Petro, las denuncias de Angie Rodríguez y las graves acusaciones formuladas por Eva Ferrer contra Verónica Alcocer han puesto sobre la mesa una pregunta que no podemos ignorar: ¿estamos ante una crisis política que terminará afectando profundamente el legado del petrismo?

Desde Oposición Colombia consideramos que estos señalamientos deben investigarse hasta las últimas consecuencias. No se trata de condenar a nadie anticipadamente, sino de exigir que la justicia actúe sin privilegios y que ninguna persona quede por fuera del alcance de la ley por su posición política, sus conexiones o su cercanía con quienes han ejercido el poder.

Las acusaciones contra Verónica Alcocer deben esclarecerse

Las declaraciones de Eva Ferrer han generado una fuerte controversia pública por la gravedad de sus señalamientos contra Verónica Alcocer. Ferrer ha hablado de presuntos movimientos de dinero, supuestas actividades relacionadas con el tráfico de drogas y armas, y posibles traslados irregulares entre Venezuela y Colombia.

Entre sus afirmaciones figura la versión sobre un supuesto traslado de 2,5 millones de dólares. Se trata de acusaciones graves que deben ser verificadas mediante pruebas, testimonios contrastados y registros que permitan establecer qué ocurrió realmente.

Es importante dejar algo claro: las declaraciones de Ferrer no constituyen, por sí mismas, una demostración judicial de culpabilidad. Alcocer tiene derecho a defenderse y las autoridades deben examinar las versiones de todas las partes.

Pero el derecho a la defensa no elimina el derecho de los colombianos a exigir respuestas. Si existen elementos que permitan establecer posibles delitos, las autoridades deben actuar con independencia y llevar las investigaciones hasta donde las pruebas lo permitan.

No puede haber silencio frente a acusaciones de semejante magnitud. Tampoco puede haber condenas anticipadas. Lo que debe haber es una investigación seria.

Petro y el costo político de las denuncias

Gustavo Petro llegó a la Presidencia con promesas de transformación, transparencia y lucha contra la corrupción. Por eso, las controversias que afectan a su entorno político tienen un peso especial en la evaluación de su legado.

Las denuncias de Angie Rodríguez y las acusaciones de Eva Ferrer han contribuido a alimentar un debate sobre las actuaciones de personas que estuvieron cerca del poder. Corresponde a las autoridades determinar cuáles afirmaciones cuentan con respaldo probatorio y si existen responsabilidades individuales.

Sin embargo, el costo político de estas controversias ya plantea interrogantes sobre la confianza ciudadana. Cuando las promesas de cambio se enfrentan a denuncias que requieren explicaciones, los ciudadanos tienen derecho a exigir coherencia entre el discurso y las actuaciones de quienes gobernaron.

La transparencia no puede ser una exigencia exclusiva para los adversarios. Debe aplicarse también a los aliados, los antiguos funcionarios y las personas que ocuparon posiciones de confianza.

Que caiga quien tenga que caer

Mi posición, como director de Oposición Colombia, es clara: que caiga quien tenga que caer, sea Gustavo Petro, Verónica Alcocer o cualquier otra persona a la que se le demuestre responsabilidad en hechos delictivos.

No podemos aceptar que el poder político se convierta en un escudo frente a las investigaciones. Colombia necesita instituciones capaces de actuar sin presiones, sin privilegios y sin distinciones partidistas.

Si las investigaciones establecen que existen pruebas de delitos, los responsables deben responder ante la justicia. Si corresponde que lo hagan en Colombia, deben comparecer ante las autoridades colombianas. Y si Estados Unidos presenta una solicitud de extradición que cumple los requisitos legales, las instituciones competentes deberán examinarla y resolverla conforme a la ley.

La extradición no puede plantearse como una condena anticipada ni como una decisión que corresponda a una campaña política. Es un procedimiento jurídico que depende de requisitos legales, solicitudes formales y decisiones de las autoridades competentes.

Lo que sí podemos exigir desde ahora es que las denuncias no se archiven por conveniencia política, que las pruebas se examinen con rigor y que la justicia llegue hasta el final.

¡Que caiga Petro si se demuestra su responsabilidad! ¡Que caiga Verónica Alcocer si las pruebas acreditan que cometió delitos! Y que responda cualquier otra persona que haya participado en conductas ilegales.

Esa debe ser la regla para todos, sin excepciones.

Colombia no puede resignarse a la impunidad

El país ha visto demasiadas controversias políticas terminar convertidas en disputas de declaraciones, acusaciones y descalificaciones. Por eso, esta vez la exigencia debe ser concreta: pruebas, investigaciones independientes y resultados.

Las autoridades deben establecer qué ocurrió con los desplazamientos señalados, verificar las acusaciones sobre el supuesto transporte de dinero, drogas y armas, y determinar si existe evidencia suficiente para abrir o continuar procesos contra personas específicas.

Si las denuncias no se demuestran, esa conclusión también debe respetarse. Pero si se acreditan conductas delictivas, deben producirse las consecuencias previstas en la ley.

La justicia no puede depender de la popularidad de una persona, de su ideología ni de sus relaciones políticas. Tampoco puede convertirse en un instrumento de venganza partidista.

La exigencia es sencilla: que los hechos se esclarezcan y que nadie esté por encima de la ley.

El legado de Petro ante una prueba decisiva

El legado de Gustavo Petro será evaluado no solamente por sus reformas y decisiones de Gobierno, sino también por la forma en que se respondan las controversias que han afectado a su entorno.

Las investigaciones determinarán si las acusaciones tienen fundamento. La ciudadanía, entretanto, tiene derecho a reclamar transparencia y a exigir que las instituciones actúen sin miedo ni favoritismos.

No estamos hablando de condenar a alguien en las páginas de un periódico. Estamos hablando de exigir que las denuncias graves sean examinadas y que las responsabilidades, si se prueban, no queden sin consecuencias.

Desde Oposición Colombia seguiremos defendiendo el derecho de los ciudadanos a cuestionar al poder y a exigir rendición de cuentas.

Que caiga el muro de la impunidad. Que se conozca la verdad sobre Petro y Verónica Alcocer. Que respondan ante la justicia quienes resulten responsables, en Colombia o mediante los procedimientos internacionales que legalmente correspondan.

Porque los cargos son temporales, el poder no es propiedad de nadie y la justicia debe ser igual para todos.

Manuel J. Vélez

Director de Oposición Colombia

Columna de opinión.