El senador Enrique Gómez Martínez, director del Movimiento de Salvación Nacional y nieto del expresidente Laureano Gómez, salió al paso de recientes cuestionamientos que vinculan a su familia con una supuesta tradición de violencia política. En un mensaje publicado en redes sociales, el congresista calificó esas afirmaciones de “delirios febriles” y planteó un contraste que describió como “incómodo”.
Según Gómez, mientras se le adjudica a su linaje una violencia hereditaria mediante titulares y metáforas, la historia real muestra lo contrario: su familia ha sido perseguida, censurada y asesinada. Recordó que su abuelo Laureano Gómez sufrió un golpe de Estado propiciado por lo que llamó el “régimen politiquero y manzanillo”, el cual desembocó en una dictadura. También señaló que la familia padeció el exilio, la destrucción de su casa, de su periódico y de su patrimonio.
El senador hizo especial énfasis en el asesinato de su tío Álvaro Gómez Hurtado, al que calificó de “crimen de lesa humanidad aún hoy en total impunidad”. Afirmó que “nunca un miembro de la familia Gómez ha sido objeto de investigación o condena penal por los crímenes que sistemáticamente endilgan” ciertos columnistas, y destacó el legado público de Laureano Gómez, plasmado en “cientos de obras y homenajes públicos nacionales”.
La declaración se produce en un momento en que la familia Gómez ha recuperado presencia en la vida pública nacional, con varios de sus integrantes ocupando cargos de responsabilidad en el actual gobierno. Con su mensaje, el senador busca rebatir las críticas y reafirmar que su familia ha sido víctima, no victimaria, de la violencia política en Colombia.


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